La respuesta rápida y clara es: NO.
En el último tiempo notamos que algunos vendedores —con motivos comerciales más que técnicos— insisten en que solo se deben comprar cables HDMI “certificados” para garantizar calidad. Esto es completamente falso.
La certificación HDMI no garantiza ni la calidad de los materiales ni la construcción del cable. Solo indica que ese modelo pasó un test estándar, el cual la mayoría de las fábricas ya realiza internamente antes de lanzar un cable al mercado. Para obtener esta certificación, la fábrica debe pagar un canon a la organización HDMI. Es decir, se trata más de una cuestión comercial que técnica. HDMI no audita cómo se fabrica el cable ni en qué condiciones; simplemente cobra por habilitar el uso del QR de certificación.
Nos gusta compararlo con la VTV (Verificación Técnica Vehicular). Este test verifica que un auto cumple ciertas condiciones mínimas para circular, pero no evalúa la calidad del vehículo. Un Volvo, un Fiat o un auto con motor gastador pueden aprobar la VTV por igual. Lo mismo sucede con los cables HDMI certificados: aprobar un test no implica alta calidad de construcción.
Muchas personas creen que un cable necesita sí o sí estar certificado para transmitir 4K a 120Hz en una PS5. Eso no es verdad. Si un cable soporta 4K 120Hz es porque cumple con la norma HDMI 2.1, no porque tenga el famoso QR. La norma establece requisitos técnicos que todo cable debe cumplir antes de salir de fábrica. Y si un cable no cumple esos requisitos, simplemente no sale al mercado.
Más que exigir el QR, prestá atención a otras características mucho más importantes:
Estos sí son elementos que afectan directamente el rendimiento, la durabilidad y la compatibilidad del cable. En resumen:
No te dejes engañar. La certificación no es sinónimo de calidad. Si el cable cumple con la norma HDMI y está bien construido, va a funcionar perfecto.
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